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Me gusta la sencillez, las cosas simples, la humildad, el olor cuando se acerca la lluvia, ver y oír llover sobre los techos del barrio, caminar sin un rumbo establecido, hablar con gente de pueblo, escuchar sus historias... La sopa de albondigas y las tortillas palmeadas de mi abuelita Lucía, la comida preparada en cocina de leña de doña Leca en Nandayure.... la pulpería de tía Lucy..... Sentarme en la mesa de mi casa con mi familia y vacilar a Celia y Chepe.... Compartir historias con mis papás, irme de fiesta con mi hermano.... compartir mi sillón con mi amiga Pili, las birras e idas al teatro con mi amiga Tita... Los compas del cole y la U.... Pedro y sus 42 y medio, las marces y las fotos clásicas, el Viejo y sus viajes ciclísticos, el Copo y toreéla, Julito, Charlie e Ivan en el popotito 22... Viajar sin dinero para hacerlo más emocionante, ver el fondo de colores de la piscina, sentir el viento en la cara en Cuajiniquil, nadar en el mar... Hacer el ridículo en Encuentros en nombre de Dios, ver la alegría de una persona en un lanzamiento.... Los buenos abrazos... extraño las historias de abuelito Miguel y sus charlatanerías, sus arranques amargados también y su carcajada sonora... además de su voz fuerte para asustar carajillos necios... No me gustan los perros, mucho menos los pequeños necios y molestos, además tontos, prefiero los gatos y su mirada enigmática con inteligencia.... No soporto la hipocresía y la gente de doble discurso, el puñal por la espalda y la falta de fidelidad hacia si mismo... la gente que siempre se queja y la que espera palmaditas en la espalda por todo... El ruido la necedad y la estupidez, las personas que sólo saben mirar lo superficial... Quiero llegar a ser un viejo cuenta historias en una mecedora en el corredor de mi casa, aunque están sean mitad mentira y mitad exageración....
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